Escribir es, antes que nada, un modo de mirar. Un ejercicio de atención sobre aquello que suele pasar desapercibido.
La página, como el escenario, es un espacio donde algo aparece. La pregunta no es qué decir, sino cómo dejar que el material se revele.
“No se escribe para concluir, sino para seguir preguntando.”
— Cristian Rojas Huesa
Cada texto es una bitácora: deja huella de un instante de pensamiento que, de otro modo, se habría perdido.